EBROVERDE, LOS TOMATES DE ALBALATE DEL ARZOBISPO

EBROVERDE, LOS TOMATES DE ALBALATE DEL ARZOBISPO

Descubrí estos tomates en la feria de la cereza de Albalate del Arzobispo (Teruel). En lugar de salir con cajas de cerezas, los visitantes a esa feria cargaban en sus brazos cajas de hermosos tomates. Tomates irregulares, apetecibles, tomates que podrían alcanzar el kilo cada uno de ellos, tomates que reponía José Carlos Garín, su productor.

Este ingeniero agrónomo decidió, en 1992, con 27 años “Abandonar un puesto de trabajo fijo en una empresa de riego por la inestabilidad del sector agroalimentario” y crear Ebroverde.

José Carlos Garín nos enseña la cosecha de tomates en sus invernaderos de Albalate del Arzobispo (Teruel)

Ebroverde se dedica en exclusividad, desde hace 25 años, a la producción de tomate en una hectárea de invernadero, que cobija a 20.000 tomateras, de las variedades rosa y raf.

Sus tomates tienen mucho de especial. El interior es pura carne, sin maderas ni durezas, jugosidad al extremo, y un anillo externo de lóculos, pequeños agujeros que guardan las semillas y la gelatina, que equilibran el gusto de un bocado amable, muy especial.

Se trata de un tomate tradicional. Es acostillado o asurcado, con estrías, confiriéndole una forma irregular que nada tiene que ver con la esfera perfecta del tomate bola, y posee cuello, una corona verde alrededor de la raíz del pedúnculo. El veredicto nos lo da Garín “Estamos muy satisfechos con el tomate que hacemos. No te ganas la vida con un tomate bueno, tienes que hacerlo mejor que el del vecino, porque antes el mercado pedía conservación, ahora queremos que se nos caigan las lágrimas al comer tomate.”

Durante estos 25 años han producido variedades diversas. Comenzaron con tomate tipo beef (de pared gruesa), que tenía consistencia y sabor; pasaron por el tomate de rama y llegaron al raf en 2006, siendo todo un acierto su elección, que les ha acompañado hasta la actualidad. En 2012 comienzan a producir tomate rosa, un año en el que existía una gran demanda de ese tomate y muy pocos productores. Al final, se han decidido por estas dos variedades, que se reparten en dos temporadas. La primera, hasta junio, julio, cuando terminada su recolección, se arrancan esas tomateras para plantar las nuevas de la variedad raf. En total, su cosecha alcanza los 100.000 kilos de tomate rosa y las 50.000 kilos de tomate raf.

Ahora queremos que se nos caigan las lágrimas al comer tomate.

Toda esta producción se asienta sobre un sustrato hidropónico, se consigue con el trabajo de los 4 empleados que forman parte de Ebroerde y se mantiene, entre otros, gracias a la ayuda de la fauna auxiliar: abejorro para la polinización y nesidiocoris, con la que evitan sulfatar a penas, ya que se zampa a la mosca blanca y a la tuta, algunos de los mayores enemigos del tomate.

Sustrato en el que se asientan y del que se nutren las tomateras de Ebroverde
La nesidiocoris ayuda a mantener a raya a los grandes enemigos del tomate: la tuta y la mosca blanca.

Garín me habla de la situación del sector y expone que “hay mucha chatarra”, demasiado tomate producido a costes muy bajos, de mala calidad, buscando solo cantidad. En la actualidad, los grandes productores siguen estando en el sur de España y existe una competencia fuerte de Marruecos o países como Holanda, que ha despuntado en su producción con unos sistemas de invernaderos muy potentes, consiguiendo cubrir gran parte del mercado europeo.

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Mientras los grandes productores del sur de España consiguen ofrecer un tomate que venden en el mercado a 50 céntimos, Garín nos dice que el coste de un kilo de sus tomates le supone entre 60 y 70 céntimos. Distribuyen su tomate en Mercazaragoza y a través de su web con la que llegan al consumidor final de toda España que busca tomate con sabor.